miércoles, 7 de octubre de 2015

La OPEP proyecta menor inversión y alza de precios del crudo



LONDRES (EFE Dow Jones)—Las inversiones mundiales en petróleo se reducirán en US$130.000 millones este año, lo que presionará la oferta y, en última instancia, impulsará los precios, dijo el martes el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Abdalá Salem el-Badri, que se mostró abierto a discutir las actuales dificultades del mercado con Estados Unidos.

Muchos miembros de la OPEP han sufrido déficit al tener que pelear por cuota de mercado contra la oferta de crudo de EE.UU., en vez de por precios.

Durante su comparecencia en un evento en Londres, El-Badri dijo que la inversión mundial en proyectos petrolíferos se reducirá 22,4% hasta US$521.000 millones en 2015. “Menos oferta a muy corto plazo. Menos oferta implica precios más altos”, dijo.

En el mismo evento, el responsable de la Agencia Internacional de la Energía —que representa a los consumidores de petróleo—, Fatih Birol, dijo también que espera que el gasto se reduzca en 20% en 2015, “la mayor caída de la historia”.

El-Badri reconoció que el consumo de crudo se está viendo impulsado por el descenso de los precios y se espera que la demanda aumente en 1,3 millones de barriles diarios el próximo año.

“No estamos en una situación de caos”, aseguró El-Badri. “Vemos algo de luz al final del túnel”, señaló y añadió que ve al mercado recuperar el equilibrio en un plazo de entre un año y medio y dos años.

La OPEP ha librado una batalla para mantener su cuota de mercado frente a la ajustada producción de Estados Unidos, que ha resultado ser relativamente resistente a la caída de los precios. El-Badri se mostró abierto a negociar con EE.UU., pese a las dificultades que genera la fragmentada producción del país.

“Si la situación actual es un problema para todos nosotros, incluido EE.UU., hablemos”, dijo.
 
Autor:  BENOÎT FAUCON

martes, 6 de octubre de 2015

Opinión: Así salvó la Fed la economía de EE.UU.

Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal, en una foto de septiembre de 2013. ILLUSTRATION: GETTY IMAGES

Por primera vez en casi una década, la Reserva Federal de Estados Unidos considera un alza de su tasa de interés de referencia, lo que pondría fin a un prolongado período de tasas de interés de casi cero. Al igual que el cese de las compras de activos a gran escala de octubre de 2014, se trata de un hito importante en el desmantelamiento de las políticas monetarias extraordinarias adoptadas durante mi gestión como presidente de la Fed con el fin de ayudar a recuperar a la economía estadounidense de una crisis de proporciones históricas. Por lo tanto, es un buen momento para evaluar los resultados de esas medidas y considerar los pasos siguientes de los encargados de la política monetaria.
Como punto de partida, es esencial tener una idea clara sobre lo que la política monetaria puede y no puede hacer. Los detractores de la Fed a veces sostienen que imprimir dinero no es un camino a la riqueza y yo concuerdo, al menos en un nivel. La Fed tiene muy poco o ningún control sobre los fundamentos económicos de largo plazo, como las destrezas de la fuerza laboral, la energía y visión del empresariado y la velocidad con que se desarrollan nuevas tecnologías y se adaptan para su uso comercial.
La Fed puede hacer dos cosas. En primer lugar, al mitigar las recesiones, la política monetaria puede tratar de lograr que la economía haga pleno uso de sus recursos, en especial de la fuerza laboral. Un desempleo alto no sólo es una tragedia para los desocupados, sino que también es costoso para los contribuyentes, los inversionistas y cualquier persona interesada en la salud de la economía. En segundo lugar, al mantener la inflación baja y estable, la Fed puede contribuir a un mejor funcionamiento del mercado y facilitar que la gente planifique para su futuro. Tomando en cuenta los riesgos económicos que presenta la deflación, además de la probabilidad de que las tasas de interés se acerquen a cero cuando la inflación es muy baja, la Fed fijó una meta de inflación de 2%, parecida a los parámetros de otros bancos centrales del mundo.
¿Cómo se ha desempeñado la política monetaria en estos dos criterios? Las personas razonables pueden discrepar sobre si la economía estadounidense está en pleno empleo. La tasa de desocupación de 5,1% sugeriría que el mercado laboral se acerca a la normalidad. Otros indicadores, como la relativamente baja participación de la fuerza laboral, la aparente ausencia de presiones salariales, por ejemplo, señalarían que todavía queda camino por recorrer.
Pero no cabe duda de que el empleo hoy es mucho más saludable en EE.UU. que hace unos años. Tal mejora (medida por la tasa de desempleo) ha sido más rápida que lo previsto por la mayoría de los economistas, tanto dentro como fuera de la Fed.
Por el lado de la inflación, varios indicadores sugieren que la inflación subyacente ronda 1,5%. La cifra está un poco por debajo de la meta de 2%, una situación que la Fed tiene que remediar. Pero si hay un problema con la inflación, no es el proyectado por los críticos de la Fed, que han previsto en reiteradas ocasiones que las políticas del banco central producirían una alta inflación (por no decir hiperinflación), un colapso del dólar y precios de las materias primas por las nubes. Nada de eso ha ocurrido.
Es ilustrativo comparar el reciente desempeño económico de EE.UU. con el de Europa, una economía industrializa de tamaño similar. Hay muchas diferencias entre EE.UU. y Europa, pero una fundamental es que la ortodoxia económica había, hasta hace poco, obstruido el uso de la política monetaria o fiscal para ayudar a la recuperación de la economía. El obstáculo no es la viabilidad, sino la filosofía económica. Grecia puede tener pocas opciones a su disposición, pero no es el caso de Alemania y varios otros países. Además, el Banco Central Europeo tiene facultades monetarias más amplias que la Fed.
La incapacidad de Europa para emplear la política monetaria y fiscal en forma enérgica después de la crisis financiera es una de las grandes razones por la que la productividad de la zona euro se ubica hoy 0,8% por debajo de su máximo previo a la crisis. En cambio, la productividad de la economía estadounidense está 8,9% por encima de su máximo anterior, una diferencia enorme en desempeño. En noviembre de 2010, cuando la Fed emprendió su segunda ronda de flexibilización cuantitativa, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, habría calificado la decisión como “despistada”. En ese entonces, las tasas de desempleo en Europa y EE.UU. ascendían a 10,2% y 9,4%, respectivamente. Hoy, la tasa desocupación laboral en EE.UU. es cercana a 5% mientras que la de Europa ha subido a 10,9%.
Seis años después de la Fed, el BCE ha iniciado un agresivo programa de flexibilización cuantitativa y la política fiscal europea se ha vuelto menos estricta. Tomando en cuenta esos cambios de política, no es de extrañar que las perspectivas económicas de Europa parezcan mejorar, aunque tendrán que pasar mucho tiempo para recuperar el crecimiento perdido en los últimos años. Mientras tanto, el Reino Unido disfruta de una sólida recuperación, lo que se explica en gran parte porque el Banco de Inglaterra siguió políticas monetarias semejantes a las de la Fed tanto en el momento elegido para ponerlas en práctica como en su magnitud relativa.
Es alentador observar que la economía estadounidense se acerca al pleno empleo con baja inflación, los objetivos a los que aspiraba la Fed. Esto ciertamente no quiere decir que todo marche sobre ruedas. Se están creando empleos, pero el crecimiento general de la economía es modesto, lo que refleja el mediocre avance de la productividad y el bajo crecimiento de la fuerza laboral, entre otros factores. Los beneficios del crecimiento económico no son compartidos en forma equitativa y, por ende, muchos estadounidenses observan una escasa mejora en sus estándares de vida. Estos, por desgracia, no son problemas sobre los que la Fed tiene el poder de aliviar.
Con el pleno empleo en la mira, un mayor crecimiento económico tendrá que provenir del lado de la oferta, principalmente de aumentos de la productividad. Eso significa que la Fed seguirá haciendo lo que esté a su alcance, pero que la política monetaria no puede ser el único factor. Las autoridades fiscales en el Congreso estadounidense tienen que hacer su parte. Como país, necesitamos hacer más para mejorar las destrezas de los trabajadores, alentar la inversión de capital y respaldar la investigación y el desarrollo. La política monetaria puede hacer mucho, pero como señalé a menudo cuando era presidente de la Fed, no es ninguna panacea. Es esencial realizar nuevos esfuerzos tanto dentro como fuera del gobierno para sustentar el crecimiento estadounidense.
—Ben Bernanke fue presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 2004 y 2014 y es autor del libro “The Courage to Act: A Memoir of a Crisis and Its Aftermath”, algo así como “La valentía para actuar: memoria de una crisis y sus consecuencias”.

Autor: BEN S. BERNANKE 

lunes, 5 de octubre de 2015

Bernanke: más ejecutivos de Wall Street deberían haber ido a la cárcel por sus fechorías

El expresidente de la Reserva Federal (Fed) de EEUU, Ben Bernanke, aseguró este domingo que "más ejecutivos de Wall Street deberían haber ido a la cárcel por sus fechorías, que condujeron a la crisis financiera de 2008".
En una entrevista publicada en el USA Today, Bernanke lamentó que el departamento de Justicia de EEUU, así como otros organismos de orden público, se centraran en acusar o amenazar con acusar a las empresas financieras, y no así a los que ha señalado como responsables de la crisis mundial de 2008.
Explica que hubiera sido preferible centrar las investigaciones en las acciones individuales y en los que las llevaron a cabo, ya que fueron los que cometieron las irregularidades. "Todo salió mal o se hizo de manera ilegal por algún individuo, no por una firma de moda", argumenta.
Además, el expresidente de la Fed reconoce que "hubo una gran probabilidad de, salvo estabilización del sistema financiero, haber entrado en una depresión del estilo de la de 1930".
En sus memorias, que verán la luz esta semana, ofrece una refutación detallada sobre el rescate de Lehman Brothers a los críticos que afirman que se pudo hacer mucho más. "Estábamos muy, muy decididos a no dejar que se derrumbara, pero nos quedamos sin balas en ese momento", señala.
"Cada vez que veía una pegatina que decía: '¿Dónde está mi rescate?' me dolía", termina Bernanke.
 Autor: ELECONOSMITA.ES
Webgrafia: ELECONOMISTA.ES

jueves, 1 de octubre de 2015

China globaliza el efecto dominó


La ola de ventas que ha sacudido los mercados emergentes muestra signos de propagación.

La raíz de la ansiedad de los inversionistas está en la economía de China, que en 2015 va camino de crecer a su ritmo anual más pausado en seis años. Otra gran preocupación se centra en las consecuencias de un aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, que funcionarios de la Reserva Federal dicen que probablemente se producirá a finales de año.

La desaceleración de China, el mayor importador mundial de muchos commodities, ha golpeado los precios de las materias primas y afectado el comercio mundial, dos factores que ponen bajo tensión a otras naciones en desarrollo.

A pesar de que los problemas en China repercutieron en todo el mundo en el tercer trimestre, muchos gestores de fondos confían en que EE.UU. y otros países desarrollados resistirán los vientos en contra y saldrán relativamente ilesos. Sin embargo, el deterioro de las perspectivas de crecimiento mundial pone esa tesis en duda.

El derrumbe de las acciones de la firma de minería y corretaje de materias primasGlencore PLC y un aumento en las tasas de incumplimiento corporativo en todo el mundo podrían augurar la llegada de una nueva etapa en una crisis que ha sacudido los mercados financieros desde mediados de este año, advierten inversionistas.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, dijo el miércoles que el organismo volverá a rebajar su estimación del crecimiento global.

“Nuestro foco está ahora en China y los mercados emergentes como la mayor fuente de riesgo para la economía estadounidense y los mercados globales”, dice David Spika, estratega de inversión global de GuideStone Capital, que supervisa US$10.700 millones en activos. “Si observáramos una hemorragia hacia la economía de EE.UU.”, la desaceleración de los mercados emergentes sería la causa, agrega.

Los inversionistas globales retiraron US$40.000 millones de las acciones y bonos de mercados emergentes en el tercer trimestre, según estimaciones del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), la mayor salida de capitales desde el cuarto trimestre de 2008, durante el apogeo de la crisis financiera.

El MSCI Emerging Markets Index acumuló una caída de 20% en el tercer trimestre hasta el martes, su peor desempeño trimestral desde el tercer trimestre de 2011.

El MSCI World Index, que sigue las acciones de los países desarrollados, cayó 9,3% en igual período. El Promedio Industrial Dow Jones descendió 7,6% en el trimestre hasta el martes. El J.P. Morgan GBI-EM Global Diversified Index, un punto de referencia para los bonos de los mercados emergentes en monedas locales, registró un retorno negativo de 12% en los últimos tres meses, el peor trimestre desde su lanzamiento en 2003.

“Atravesamos un período en el que el consenso sobre las perspectivas de crecimiento en los mercados emergentes era excesivamente optimista”, dice Neil Shearing, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics.

Para Shearing, el ánimo de los inversionistas se ha vuelto demasiado negativo porque los gestores de fondos están agrupando países emergentes relativamente saludables, como México y Polonia, con economías más problemáticas, como Brasil y Turquía.

Es poco probable que se produzca una crisis como la asiática de fines de los años 90, dicen muchos economistas, debido a la amplia adopción de políticas de flotación libre de las monedas y la acumulación de grandes reservas de divisas.

China recurrió a sus reservas en moneda dura para frenar la caída del yuan, cuya devaluación del 11 de agosto provocó un brote de turbulencias en los mercados. El yuan ha recuperado desde entonces más de la mitad de sus pérdidas frente al dólar, algo que algunos analistas dicen que evitará que la ola de ventas en los mercados emergentes se profundice significativamente en el corto plazo.

El daño, sin embargo, ya es considerable. Si bien una moneda más débil tiende a impulsar la competitividad del sector exportador de un país, también encarece el pago de la deuda en dólares y alimenta la inflación, lo que reduce el poder adquisitivo de los consumidores de estos países. Entre las divisas de peor desempeño en el trimestre —hasta el martes— figura el real, que cayó 22% frente al dólar; el rand sudafricano, que se debilitó 12% y el ringgit de Malasia, que se deslizó 14%.

Estos países están entre los mayores proveedores de materias primas a China y acusan un golpe por partida doble: un debilitamiento de la demanda y menores precios de los commodities. El índice S&P GSCI, que sigue una canasta de 24 bienes básicos, tocó a finales de agosto su nivel más bajo en más de seis años y se mantiene cerca de ese nivel.

Una de las mayores víctimas de los bajos precios de las materias primas es Glencore, cuya acción se derrumbó el lunes, antes de repuntar el martes y el miércoles, en medio de preocupaciones sobre la calificación crediticia de la empresa y su masiva deuda.

Los problemas de Glencore volcaron la atención de los inversionistas hacia los riesgos que el derrumbe en los mercados emergentes y de los commodities representa para el sistema financiero mundial. Glencore dice que mantiene el acceso a sus líneas de crédito gracias a su fuerte relación con sus bancos.

En un informe de septiembre, el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) advirtió de una crisis bancaria se avecina como consecuencia del rápido aumento del crédito en algunas economías emergentes. China tiene la mayor proporción entre crédito al sector privado y Producto Interno Bruto, situándose en 25%, seguido de 17% en Turquía y 16% en Brasil. La desaceleración del crecimiento podría afectar la capacidad de estas empresas de servir sus deudas, lo que elevaría la proporción de carteras incobrables en los sectores bancarios de estos países.

Históricamente, un país con una relación superior a 10% tiene 66% de probabilidades de enfrentar serias dificultades bancarias dentro de un período de tres años, advirtió el BIS, diciendo que “indicadores de alerta temprana de estrés bancario apuntan a riesgos que surgen de la fuerte expansión del crédito”.

El tamaño del mercado de bonos corporativos no financieros de los mercados emergentes se ha duplicado desde 2009 a un nivel récord de más de US$2,4 billones en 2014, según el IIF.

En Brasil, 10 empresas han incumplido su deuda este año, en comparación con seis en 2014, según Moody’s Investors Service. Brasil enfrenta una profunda recesión, alta inflación y un creciente escándalo en su compañía petrolera estatal. En América Latina, la tasa de default empresarial alcanzó 4,2% en los 12 meses terminados en junio, frente a 3,1% de hace un año, de acuerdo con Moody’s.

Si la Reserva Federal aumenta la tasa de corto plazo en EE.UU. en el cuarto trimestre, como prevén muchos inversionistas, la medida podría presionar al alza los costos de endeudamiento en los mercados emergentes, lo cual probablemente impulsará un incremento de las cesaciones de pagos.

El alto endeudamiento de las empresas es sólo una de las razones por las que los economistas y las autoridades están cada vez más preocupadas por China.

Shuang Ding, director de investigaciones económicas de Standard Chartered Bank para la Gran China, es optimista sobre la capacidad del gobierno para impulsar el crecimiento en el corto plazo debido a sus recursos y márgenes de maniobra política, pero tiene dudas sobre las perspectivas a largo plazo. Si el gobierno sigue utilizando crédito y el estímulo para fomentar el crecimiento, “eso pospondrá los ajustes fiscales que se necesitan en la economía” y causará más problemas en el futuro, alerta.

“El mundo está mirando a China más y más cada día”, dice Jordi Visser, director de inversión de Weiss Multi-Strategy Advisers LLC, un fondo de cobertura con US$7.200 millones en activos.

Visser estableció paralelismos entre las devaluaciones chinas de agosto y la decisión del gobierno de EE.UU. de permitir la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008, que causó conmoción en todo el mundo.

“Todos subestimamos la globalización que se ha producido y cuánto más dependientes somos el uno del otro que en el pasado”, asevera Visser.
—Ian Talley contribuyó a este artículo.

 Autor: CAROLIN CUI
Webgrafia: THE WALLSTREET JOURNAL 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Los bancos centrales han bajado tipos 600 veces desde 2008, ¿y ahora qué?

"La política monetaria se ha quedado sin fuerzas para conseguir crecimiento"

En la imagen, algunos banqueros centrales: Janet Yellen y Ben Bernanke (de la Fed), Mario Draghi y Jean Claude Trichet (del BCE), Raghuram Rajan (La India), Haruhiko Kuroda (Japón), Zhou Xiaochuan (China) y Elvira Nabiullina (Rusia).



El Fondo Monetario Internacional (FMI) se prepara para revisar a la baja las previsiones de crecimiento mundiales, mientras tanto los banqueros centrales se quedan sin munición para luchar contra el estancamiento. La política monetaria necesita ayuda de la política fiscal para desenredar la situación actual. Un mayor gasto y una reducción de impuestos global podrían ser dos buenas medidas, según los economistas.
Según cálculos de Bank of America, los bancos centrales han reducido los tipos de interés en unas 600 veces desde el colapso de Lehman Brothers en 2008. A día de hoy, tanto el BCE como el Banco de Japón no han descartado ampliar las compras de bonos, pero existen dudas de que los quantative easing hayan logrado los objetivos esperados en un primer momento. Es cierto que los tipos de interés de los bonos se ha desplomado y los precios de los mismos han subido, pero el crecimiento económico es débil y los precios siguen congelados.
Esta situación está llevando a los economistas a considerar la necesidad de que los gobiernos comiencen a tomar el mando del rescate de la economía. El célebre inversor Bill Gross asegura que "la política monetaria se ha quedado sin fuerzas para conseguir crecimiento real e inflación. Es momento de que la política fiscal ocupe su lugar para llevarnos a donde queremos ir".
Aunque en 2009 los presupuestos públicos gozaron de mayor libertad para amortiguar el golpe de la crisis, los gobiernos iniciaron poco después una senda de recortes y dejaron a los bancos centrales la misión de reanimar la demanda.
La austeridad es a día de hoy un objetivo en gran parte de Europa, a pesar del auge de algunos partidos que defienden un mayor gasto público. El presupuesto público se ha reducido y está presentando superávits. El B-20, una cumbre en la que se reúnen economistas de prestigio, banqueros centrales y ministros de Finanzas, han calculado que se podrían generar 100 millones de nuevos puestos de trabajo gastando unos 6 billones de dólares para construir las infraestructuras que se necesitan hasta 2030. 
Steven Englander, estratega de Citigroup, cree que la respuesta debe ser contundente, como el helicóptero lanzando dinero que propuso Milton Friedman. Este economista denomina 'fusión fría' a la estrategia que deben adoptar los gobiernos, que es reducir impuestos y aumentar el gasto. El banco central debe cubrir ese mayor endeudamiento temporal de los gobiernos incrementando la compra de bonos públicos con un compromiso permanente.

Monetizar la deuda

"Políticamente resulta complicado para los bancos centrales aceptar la monetización de la deuda pública, pero esperamos que los bancos centrales hagan un guiño para financiar las políticas fiscales de los Gobiernos", explicó Englander en un informe dirigido a sus clientes.
El resultado de esta políticas sería dar mayor poder adquisitivo a los agentes económicos, inyectando dinero directamente en la economía, lo que ayudaría reanimar la actividad económica y la inflación. La rentabilidad de los bonos a largo plazo subiría, pero los rendimientos de los bonos a corto plazo ajustados por la inflación se volverían negativos.
"Cada vez está más claro que la ausencia de una política fiscal fuerte es una de las razones por las que la recuperación no está siendo satisfactoria. Con los tipos de interés cerca de cero, la política fiscal será necesaria para amortiguar los efectos negativos del desempeño de algunas economías", asegura Englander.
Michala Marcussen, director de economía global Société Générale, comenta que "en una escenario de riesgo como el actual, en el que nos acercamos al abismo, debería irse un paso más allá para que tome posiciones una política fiscal expansiva".

Autor: BLOOMBERG
Webgrafia: elEconomista.es

martes, 29 de septiembre de 2015

Colombia estrenará billetes y ahora tendrá uno de $100.000

El Banco de la República anunció que desde el 2016 en Colombia empezarán a circular una variedad de billetes distintos a las que hasta hoy habían conocido sus ciudadanos. ¿Quiere saber cómo serán?

 
Dentro del contexto mundial, se tiene como referencia que muchos de los bancos centrales de los países cambian sus billetes cada 10 o 12 años, esto permite que haya menores índices de falsificación y los ciudadanos tengan más confianza con el uso del dinero en efectivo. En Colombia, esta cifra es mucho mayor, pues nuestros billetes tienen en promedio 18 años sin tener mayores modificaciones. 

Es por eso, que con ese mismo propósito de brindar mayor seguridad, el Banco de la República ha anunciado que desde el año 2016 empezará a circular una nueva “familia de billetes” que le dará continuidad al concepto de biodiversidad, como sucedió con familia de monedas que comenzó a circular desde junio de 2012, con motivos alusivos a la fauna colombiana y elementos culturales.

Esto permite que el efectivo siga en línea con la identidad colombianadestacando la naturaleza y paisajes, como símbolos de la riqueza, variedad y creatividad. “Además, rinde homenaje a personajes de la cultura, la ciencia y la política del país, y refuerza el reconocimiento del papel protagónico de la mujer en la sociedad colombiana”, señala un comunicado del Banco de la República.

Los diseños

Con el contexto anterior, se le suma que estos papeles tendrán tintas e hilos de seguridad de colores intensos con efectos de cambio de color y movimiento que facilitarán su identificación. También se atenderán con mayor efectividad las necesidades de personas con limitación visual, gracias a la diferenciación de tamaños en las denominaciones y a la incorporación de elementos táctiles. Los motivos serán:

• Billete de $50.000. El anverso estará dedicado a nuestro nobel de literatura, Gabriel García Márquez, dando cumplimiento a la Ley 1741 de 2014. El reverso, incluirá una imagen de la Ciudad Perdida, núcleo de la cultura Tayrona en la Sierra Nevada de Santa Marta. 


















 • Billete de $20.000. El anverso estará dedicado al presidente Alfonso López Michelsen, dando cumplimiento a la Ley 1599 de 2012. El reverso incluirá la imagen de los canales de La Mojana, donde se asentó el pueblo Zenú, y del famoso sombrero vueltiao, éste último dando cumplimiento a la Ley 908 de 2004.
















• Billete de $10.000. El anverso incluirá la imagen de la antropóloga Virginia Gutiérrez, pionera en investigación sobre la familia en Colombia. El reverso, destacará una imagen de la Amazonía con su exótica biodiversidad. 



















• Billete de $5.000. El anverso incluirá la imagen del poeta José Asunción Silva. El reverso mostrará los páramos colombianos, ecosistemas de una riqueza inigualable.

















 • Billete de $2.000. El anverso tendrá la imagen de la pintora Débora Arango, pionera del arte moderno en Colombia. El reverso exaltará Caño Cristales, el hermoso río de los cinco colores, ubicado en la Sierra de la Macarena.




















 Billete de $100.000

Uno de los anuncios más importantes es el billete de $100.000 que, en su diseño, en el anverso rendirá homenaje al presidente Carlos Lleras Restrepo, dando cumplimiento a la Ley 1167 de 2007; en tanto, en el reverso habrá una imagen del Valle de Cocora, en Quindío, y la palma de cera, el árbol nacional.

















 El lanzamiento surge porque los bancos centrales utilizan técnicas estadísticas para determinar las denominaciones de billetes que requiere la economía, en función del ingreso per cápita y el monto del salario mínimo. A medida que crecen estas variables, aumenta el valor de las transacciones y el uso de los billetes de mayor denominación. 

Con esto, cuando en el año 2000 se emitió el billete de $50.000, el PIB per cápita colombiano más que se triplicó y el salario mínimo más que se duplicó, pero las denominaciones de billetes en circulación no se habían modificado

Así, en Colombia el equivalente en dólares del actual billete de mayor denominación (aproximadamente US$16), es inferior al de otros países de la región y de la gran mayoría de países desarrollados, por ejemplo Chile (US$21), Brasil (US$28), México (US$ 60), Perú (US$62), Uruguay (US$70), Reino Unido (US$ 77), Japón (US$ 83), Estados Unidos (US$ 100), Hong Kong (US$ 129) y Zona Euro (US$559). De aquí surge la necesidad de su creación.

¿Cuándo saldrán?

El cronograma con el cual se pondrá a circular la nueva familia de billetes en 2016 es el siguiente:
• Primer trimestre $100.000.
• Segundo trimestre $20.000.
• Tercer trimestre $50.000.
• Cuarto trimestre $10.000, $5.000 y $2.000. 

Los nuevos billetes circularán simultáneamente con los actuales.


Autor: Finanzas Personales
Webgrafia: www.FinanzasPersonales.com